El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha defendido las recientes operaciones militares estadounidenses en el Caribe, calificándolas de legales tras un informe del Washington Post que afirmaba que ordenó a los oficiales militares que “no dejaran supervivientes” durante un ataque en septiembre a un presunto barco narcotraficante. El artículo provocó la indignación de varias figuras políticas, en particular el senador Chris Murphy de Connecticut, quien sugirió que las acciones de Hegseth indican temor a ser responsable de órdenes potencialmente ilegales.
En una respuesta en la plataforma de redes sociales, Hegseth se hizo eco de este sentimiento en su propia publicación, afirmando que las operaciones cumplen plenamente con el derecho estadounidense e internacional, respaldadas por expertos legales militares y civiles.
El contexto de estas acciones militares ha generado grandes preocupaciones entre los legisladores sobre su legitimidad y legalidad, especialmente porque ponen a prueba las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y los países latinoamericanos. Desde septiembre, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo al menos 21 ataques contra barcos sospechosos de contrabando de drogas, matando a más de 80 personas. A pesar de esto, la administración Trump no ha proporcionado evidencia concreta que respalde las afirmaciones de que los barcos atacados estaban involucrados en el tráfico de drogas.
A la luz de estos acontecimientos, una coalición de doce senadores demócratas y un senador independiente se ha puesto en contacto con Hegseth y la fiscal general Pam Bondi, solicitando la publicación de una opinión jurídica de septiembre de la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia. Argumentaron que la transparencia sobre los fundamentos legales de las huelgas es esencial tanto para el Congreso como para el público.
Hegseth afirmó que el propósito de estos ataques es combatir el flujo de drogas nocivas hacia Estados Unidos y erradicar a personas asociadas con organizaciones de narcotráfico. Destacó la postura más dura de la administración en comparación con el liderazgo anterior, sugiriendo que si bien la administración Trump ha tomado medidas agresivas contra los narcóticos y grupos relacionados, la administración Biden ha sido demasiado indulgente.
Como parte de una estrategia militar intensificada para combatir las redes de narcotráfico, el Pentágono trasladó recientemente el portaaviones USS Gerald R. Ford del Mar Mediterráneo al Caribe, donde llegó cerca de Venezuela la semana pasada. Hegseth afirmó: “Nuestros combatientes en SOUTHCOM arriesgan sus vidas todos los días para proteger la patria de los narcoterroristas, y SIEMPRE estaré con ellos”.
La situación continúa desarrollándose a medida que legisladores y oficiales militares analizan las complejas implicaciones de estas operaciones, lo que plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la seguridad nacional y los principios de responsabilidad en las acciones militares.



