En una conmovedora revelación, la campeona mundial de peso superligero y medallista de oro olímpica de 39 años habló recientemente sobre un año transformador en su vida. Durante una aparición en Late Late Show de RTÉ, compartió información sobre su inesperado viaje amoroso y su descanso temporal del ring de boxeo.
A principios de este año sorprendió a muchos al aparecer en Co Wicklow con su nuevo marido, Sean McCavanagh, un agente inmobiliario estadounidense. Mientras mostraba con orgullo su anillo de bodas, recordó el día de su boda, provocando un fuerte aplauso del público. “Definitivamente ha sido una temporada hermosa e inesperada para mí”, señaló al hablar de los profundos cambios en su vida.
La campeona reflexionó sobre su pasado y admitió que su enfoque en el boxeo desde su adolescencia había dejado poco espacio para las relaciones personales. “Honestamente, incluso la idea de una relación estaba fuera de mi camino, pero es tan hermoso que el amor se apoderó de mí en las últimas etapas de mi carrera”, compartió. Vivía con McCavanagh en Connecticut y expresó su gratitud por la vida pacífica que construyeron juntos.
Su esposo, que abraza sus raíces irlandesas a pesar de ser estadounidense, disfrutó mucho de su visita a su país de origen, Wicklow, donde ella expresó su felicidad por volver a conectarse con su familia en sus poco frecuentes viajes a casa. “Siempre es fantástico estar de regreso; no hay lugar como el hogar”, dijo.
En medio de sus hitos personales, Taylor también reflexionó sobre las complejidades de la dinámica familiar, en particular su relación con su padre, Pete Taylor, quien una vez la entrenó a lo largo de su carrera. Después de un largo período de distanciamiento, se reunieron el año pasado, culminando en un momento importante cuando él la ayudó a prepararse para su pelea contra Amanda Serrano. “Definitivamente hubo momentos en el camino en los que extrañé a mi papá, lo extrañé en la esquina”, admitió, enfatizando la importancia de su relación.
La conversación también giró hacia su madre, Bridget, que estaba presente en el estudio y a quien Taylor le atribuyó su apoyo inquebrantable durante toda su vida. “Ella ha sido la única constante en los altibajos de mi vida”, dijo Taylor, con la voz llena de gratitud por el altruismo de su madre.
Mientras disfruta de un descanso de la intensidad del boxeo, Taylor tiene planes para un evento público de preguntas y respuestas en Killarney en enero y espera pasar el período navideño con su familia. “La vida durante la pausa ha sido fantástica”, señaló, reconociendo que la pausa es algo poco común en sus dos décadas de carrera en el boxeo. “El momento para relajarse y reflexionar con la familia fue maravilloso”, añadió, destacando lo difícil que puede ser romper con sus arraigadas rutinas de ejercicio.
Un momento nostálgico surgió cuando, cuando era adolescente, volvió a ver imágenes de sus primeros días en el boxeo. “Creo que he vivido tres vidas diferentes desde entonces”, señaló, reflexionando sobre cómo eventos importantes como los Juegos Olímpicos de Londres y Río, además de su carrera profesional, moldearon su trayectoria.
Finalmente, afirmó la importancia de su fe, afirmando que contribuye significativamente a su sentido de propósito y comprensión tanto en su vida personal como profesional. “Es lo más importante para mí”, concluyó, subrayando el papel que desempeña a la hora de avanzar en su camino.



